RAM: la regla práctica por perfil de uso
8GB: uso básico — navegación, documentos, correo, videollamadas ocasionales. Es el mínimo razonable hoy; menos que eso se siente lento rápido incluso para tareas simples.
16GB: el punto medio recomendado para la mayoría de personas — oficina y estudio con varias apps abiertas a la vez, o gaming de nivel medio. Si dudas entre 8GB y 16GB, en la mayoría de los casos vale la pena pagar la diferencia.
32GB o más: diseño y edición de video, gaming exigente, o cualquier trabajo con archivos pesados y varios programas grandes abiertos simultáneamente. Es difícil que necesites más de esto salvo trabajo muy especializado.
SSD vs. HDD: ya no es una decisión difícil
Un SSD es notablemente más rápido que un HDD para casi todo — encender el equipo, abrir programas, cargar archivos. La diferencia se siente desde el primer día de uso. Salvo que necesites almacenamiento masivo a bajo costo (por ejemplo, para archivar mucho video sin usarlo activamente), un SSD es la opción correcta hoy para el disco principal.
Capacidad de almacenamiento: piensa en lo que ya tienes, no solo lo nuevo
256GB: alcanza para uso básico si no guardas mucho contenido multimedia localmente y usas la nube para lo demás.
512GB: cómodo para oficina, estudio y gaming moderado — es el punto medio que más equilibrio ofrece hoy entre precio y espacio.
1TB o más: recomendable si trabajas con edición de video/fotos, tienes una librería grande de juegos instalados, o simplemente no quieres estar administrando espacio constantemente.
Un detalle que mucha gente pasa por alto: es más barato comprar la capacidad correcta desde el inicio que ampliarla después, porque en la mayoría de laptops el almacenamiento no es tan fácil de actualizar como en una PC de escritorio.